El tratamiento correcto empieza con dos datos: para qué se usará el agua y qué muestra el análisis. Sarro, hierro, color, sedimentos, olor y contaminación microbiológica son problemas distintos. Un solo filtro no resuelve todo, y el agua transparente no necesariamente es potable.
Sarro y dureza
La dureza se relaciona con calcio y magnesio. Puede generar incrustaciones en griferías, termocalefones y cañerías. El equipo se dimensiona según concentración, caudal y consumo; no conviene elegirlo solamente por el diámetro de la conexión.
Hierro, color y sedimentos
El hierro puede manchar y generar sabor u olor; los sedimentos requieren etapas de retención acordes a su tamaño y carga. En algunos casos se combina oxidación, filtrado y carbón activado. La secuencia depende del análisis.
Cloración y microbiología
La desinfección busca controlar microorganismos. La dosis, tiempo de contacto y verificación deben definirse técnicamente. Instalar un filtro mecánico no reemplaza la desinfección cuando existe contaminación microbiológica.
Mantenimiento del sistema
Todos los equipos tienen consumibles, retrolavado, limpieza o recambio. Antes de comprar, pedí frecuencia estimada, disponibilidad de repuestos y costo de mantenimiento. Un sistema sin mantenimiento pierde desempeño.

